Pautas para un paseo ideal

Como ya hemos visto en anteriores entradas, el paseo es muy importante para el bienestar de nuestro perro. Más allá de permitirle hacer sus necesidades fisiológicas, es la oportunidad perfecta para que nuestro compañero de cuatro patas haga ejercicio, olfatee todo lo que quiera, explore el entorno y se relacione con sus congéneres.

En esta entrada te damos algunos consejos para sacarle el máximo provecho al momento del paseo.

Frecuencia y tiempo de las salidas

De forma general, un perro necesita salir, por lo menos, tres veces al día (por la mañana, a mediodía y por la noche) durante 30-120 minutos, en función de la edad y la raza. 

En el caso de los cachorros, tradicionalmente se recomendaba que no salieran a la calle hasta tener todas las vacunas puestas (hacia las 12 semanas). No obstante, se ha visto que es muy importante que estén expuestos a la mayor cantidad de estímulos posibles durante su periodo de socialización (entre las 3 y las 12 semanas de edad). Durante este periodo es clave que se familiaricen con el ruido del tráfico, con personas que no conocen, ruidos fuertes, etc. Que un cachorro aprenda a relacionarse con su entorno durante el periodo de socialización es básico para que se convierta en un perro adulto equilibrado. 

Por este motivo, en la actualidad se aconseja sacarlos a la calle en brazos o en un carrito antes de las 12 semanas siempre y cuando tengan puesta al menos una vacuna. También es muy buena idea llevarlos a reuniones con cachorros de edades similares con alguna vacuna puesta para puedan socializar sin riesgos (las puppy parties) u organizar encuentros con un perro adulto tranquilo correctamente vacunado y desparasitado para que aprenda a interpretar las señales de calma que tan útiles le serán para su vida adulta. 

Una vez cumplidos los 3 meses, podremos sacarlos a la calle con seguridad. Al principio necesitarán salir más a menudo y durante menos tiempo hasta que aprendan el hábito higiénico y sepan contenerse. Las primeras salidas son muy importantes porque los cachorros necesitan socializar y acostumbrarse poco a poco a todos los estímulos de su entorno. Al principio será suficiente con paseos de 10-15 minutos. Paulatinamente, iremos aumentando la duración del paseo conforme se sientan más seguros.

En perros mayores, con problemas de salud o con dificultades de movilidad será mejor no hacer paseos muy largos y adaptarlos a su energía. Muchas veces bastará con dejarles que hagan sus necesidades y poco más; ellos mismos nos indicarán cuando quieren volver a casa.

Por sus características físicas, las razas braquicéfalas (“braqui” significa corto y “céfalo” significa cabeza) deben evitar salir a pasear en las horas de máximo calor en verano, así como los juegos bruscos y demasiado intensos. Estas razas, como los Bulldog, Bóxer, Carlino, Pequinés, King Charles Spaniel, etc. tienen la cabeza aplanada y ancha, un hocico corto y los agujeros de la nariz estrechos, por lo que son propensos a tener problemas respiratorios. Es preferible no sobreexcitarlos. 

 

Las razas braquicéfalas deben evitar los paseos con altas temperaturas y el ejercicio físico intenso.

 

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La primera salida del día, a primera hora de la mañana, debería ser bastante larga (unos 40-45 minutos como mínimo) y con suficientes estímulos. Es el momento para nuestra mascota de hacer sus necesidades y moverse para desentumecer los músculos, sobre todo si después va a pasarse unas cuantas horas solo en casa mientras nosotros estamos fuera trabajando. 

El paseo de mediodía puede ser algo más corto y centrado principalmente en que haga sus necesidades, sobre todo si por la mañana le hemos podido dedicar tiempo suficiente. Podemos alargarlo si por la mañana no hemos podido sacarlo mucho rato.

Aunque por la noche es el momento en el que, normalmente, podemos dedicarle más tiempo, el último paseo del día no debería ser excesivamente intenso. El objetivo es que nuestro perro se relaje antes de ir a dormir. Podemos alargarlo hasta 1 hora a ritmo tranquilo. Como norma general, recuerda que siempre es mejor dar de comer a nuestro perro al volver del paseo, cuando ya haya vuelto a la calma, para limitar los riesgos de torsión gástrica, sobre todo en perros de tamaño grande.

¿Qué collar y correa debo usar?

El equipo para el paseo dependerá de cuan educado esté nuestro perro. 

Si ya es un perro adulto que pasea sin tirones, bastará con un collar normal. Si, por el contrario, nuestro compañero es muy miedoso, nos cuesta controlarlo o tiene mucha fuerza, puede ser preferible utilizar un arnés con enganche en el pecho para controlarlo mejor. Nunca deben utilizarse collares de ahorque o con púas: estos collares pueden provocar a tu perro daños graves y solo conseguirás que se estrese aún más.

En cuanto a la correa, es preferible usar una correa larga, preferiblemente plana, y de al menos metro y medio de longitud, con la que podamos dar a nuestro perro cierto margen de movimiento y libertad para olfatear. Las correas extensibles tipo “flexi” no son recomendables: no permiten controlar de forma eficaz al perro y son peligrosas, ya que pueden provocar quemaduras por fricción tanto al animal como al propietario. Además, si nuestro perro es miedoso y se nos cae el cajetín donde va recogido el cordel (por ejemplo, si nos pega un tirón), el ruido le asustará aún más y se nos puede escapar. Esto, sobre todo en una ciudad, es muy peligroso.

 

Llevar la correa adecuada nos permitirá controlar a nuestro perro de forma segura.

 

Un momento agradable

Pasear con nuestra mascota debería ser un momento tranquilo y relajante. Aquí van algunos consejos para que tanto tú como tu perro disfrutéis al máximo del paseo. 

  • Camina de forma relajada y a un ritmo lento. Evita llevar la correa tensa y no des tirones si tu perro se adelanta. Tan solo guíale con suavidad y mantén la correa ligeramente holgada. Si tira de la correa, detente hasta que ceda la tensión. Cuando esté tranquilo, reanuda la marcha.

  • Respeta sus paradas para hacer sus necesidades. Déjale que huela lo que necesite. Oler activa en los perros mecanismos mentales que les ayudan a relajarse y es esencial para que reconozcan su entorno.

  • Varía la ruta del paseo con frecuencia y llévalo a sitios nuevos para que no se aburra y el paseo resulte más enriquecedor.

  • No olvides premiar el buen comportamiento con una golosina o una caricia y llevar agua si el paseo va a ser muy largo o hace mucho calor. 

  • Si tu perro responde a la llamada y está bien socializado, puede ser buena idea acudir a un pipican donde puedas soltarlo para que corra y juegue con otros perros de forma segura. En estos entornos controlados es importante saber leer las señales de incomodidad de nuestro perro para poder intervenir si vemos que está tenso (por ejemplo, por la presencia de un perro cuya energía sea demasiado alta e incomode al nuestro).

  • Al volver del paseo, dale un buen cepillado e inspecciona el pelaje por si tuviera alguna garrapata, sobre todo si habéis estado en áreas boscosas o terrenos con malas hierbas.

El paseo es esencial para que nuestras mascotas se relacionen con otros perros y hagan ejercicio. 

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Pautas para un paseo ideal

  1. Adapta la duración y frecuencia del paseo a las características de tu perro y a las condiciones meteorológicas.
  2. Utiliza el equipo adecuado (collar y/o arnés, correa) para un paseo seguro y responsable.
  3. Edúcalo desde cachorro para que no tire de la correa. 
  4. Deja que haga sus necesidades sin prisas.
  5. Permítele oler todos los rastros que quiera; es importante para su bienestar.
  6. Deja que salude a otros perros, pero no fuerces la interacción si no se siente seguro.
  7. Premia siempre los buenos comportamientos.
  8. Varía el recorrido para cambiar los estímulos y que el paseo sea más enriquecedor.
  9. A la hora de soltarlo, busca un lugar vallado para poder hacerlo con seguridad (pipican, terreno vallado, etc.).
  10. Y, sobre todo, ¡no olvides disfrutar del paseo con tu mascota!

 

Por último, pero no por ello menos importante, no debemos olvidar que el paseo es un momento crítico donde nuestra mascota puede entrar en contacto con parásitos. Por ello, es muy importante aplicar regularmente un buen antiparasitario externo como la pipeta VECTRA 3D para protegerle de pulgas, garrapatas, mosquitos y flebotomos, especialmente si acudimos a zonas con vegetación.